Receta fácil de pasta de almendras para preparar en casa
Una preparación básica, rápida y versátil que combina almendras, azúcar y clara de huevo. Ideal para decorar tortas, rellenar galletitas o simplemente disfrutar como dulce casero.
Preparar pasta de almendras en casa es más simple de lo que parece y te permite controlar los ingredientes. Esta receta básica combina almendras molidas, azúcar impalpable y clara de huevo para conseguir esa textura cremosa y maleable que tanto nos gusta. Es una buena forma de pasar un rato en la cocina con los chicos, sobre todo si les gusta amasar y jugar con las manos.
Lo mejor es que podés adaptarla según lo que tengas en casa: algunos agregan unas gotas de vainilla para un aroma más dulce, otros prefieren agua de azahar para un toque más tradicional. Lo importante es no complicarse. Con pocos minutos y utensilios básicos tenés una pasta lista para usar en postres o para comer a cucharadas (confesamos que nos pasa seguido).
Ingredientes (para unos 300 g aprox.)
- 200 g de almendra molida fina (o almendras enteras peladas que proceses vos)
- 200 g de azúcar impalpable
- 1 clara de huevo (aprox. 30-35 g)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla o 1 cucharadita de agua de azahar (opcional)
- Una pizca de sal
Pasos para prepararla
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Si usás almendras enteras, primero procesalas hasta que queden bien finas. Cuidado de no pasarlas de punto porque sueltan aceite y se convierten en manteca de almendras.
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En un bol grande mezclá la almendra molida con el azúcar impalpable y la pizca de sal. Revolvé bien con una cuchara para que se integren.
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Agregá la clara de huevo y la esencia o agua de azahar. Empezá mezclando con la cuchara y después pasá a amasar con las manos limpias. Al principio parece que no va a unir, pero en un par de minutos vas a tener una masa lisa y no pegajosa.
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Si sentís que está muy seca, podés agregar media cucharadita más de clara. Si quedó demasiado blanda, incorporá un poco más de azúcar impalpable.
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Una vez que tengas una bola homogénea, envolvela en film y dejala reposar en la heladera al menos 30 minutos. Así se asientan los sabores y es más fácil de trabajar después.
Ideas para usar la pasta de almendras
Los más chicos suelen divertirse haciendo figuritas, bolitas o decorando galletitas. Podés teñirla con unas gotas de colorante vegetal y dejar que armen sus propias creaciones. También es perfecta para forrar tortas, hacer alfajores o rellenar medialunas.
Si querés conservarla, guardala en un recipiente hermético en la heladera. Dura hasta dos semanas. Antes de usarla, sacala un rato antes para que tome temperatura ambiente y sea más maleable.
Esta receta no tiene grandes secretos, pero sí una recomendación: probá distintas proporciones hasta encontrar tu punto ideal. Algunas familias prefieren una versión más dulce, otras más intensa en almendra. Lo lindo es que cada uno arma su propia versión sin que eso signifique que está mal o bien.
Al final del día, cocinar con los hijos no tiene que ser perfecto. Puede haber harina por todos lados, alguna almendra que se cae al piso y risas de por medio. Lo importante es el rato compartido y el gusto de probar algo hecho en casa. ¿Te animás a probarla este fin de semana?